ENTENDER QUÉ ES LA VIDA EN EL HOGAR
Qué define un hogar?

Qué define un hogar?
Al igual que cambia el mundo que nos rodea, también lo hace la vida que llevamos en nuestra casa. Y lo hacen también nuestros hábitos de vida. Por ejemplo, cada vez es mayor el número de personas que elige vivir en la ciudad y que lo hace en espacios reducidos y con un menor número de habitaciones. La estructura familiar y los modelos familiares también han cambiado. Nuestras vidas se han vuelto más ecléticas. El número de personas que viven solas, en alquiler y/o comparten vivienda con otras personas está en alza. Las familias monoparentales también aumentan. Por otro lado, hay una mayor movilidad y la comunidad que reside en el extranjero es más numerosa que antes (y casi que nunca). También nuestros comportamientos sociales han cambiado. Siempre estamos conectados, preparados para compartir lo que compramos, lo que comemos o lo que vemos. Sin embargo, el recorrido más largo que hacemos a pie a diario es para ir al mercado, el salón de la casa sigue estando reservado para eventos ocasionales y el teléfono fijo es un recuerdo de algo que servía para hacer llamadas de teléfono. En conclusión, ya sea porque decidimos buscar nuestro lugar en las grandes urbes o porque las circunstancias provocan que nos traslademos a una nueva ciudad de un nuevo país, tenemos que acostumbrarnos a nuevos hábitos de vida y, por ello, debemos replantearnos la vida que hacemos en el hogar.

Comprender esta vida que llevamos en casa es fundamental para la visión de IKEA de: crear una vida mejor para las personas. Por este motivo, en IKEA siempre tenemos curiosidad por saber qué constituye y qué representa el hogar. El mundo es más dinámico y voluble que nunca y, por ello, es necesario comprender cuáles son las necesidades que tenemos si queremos conseguir que nuestro hogar las satisfaga.

Dicho esto, estamos preparados para comenzar este camino que nos llevará a conocer cuáles son las verdaderas necesidades, aspiraciones y sueños de las personas en lo referente al hogar hoy en día. Nuestro objetivo es convertir esta visión en uno de los objetivos de nuestro negocio. Así, este estudio nos hará estar más cerca de ayudar a convertir las casas de las personas en sus hogares.
LA SENSACIÓN DE HOGAR
Conocemos algunas de las claves sobre cómo las personas conforman y construyen la idea o la sensación de hogar. Sin embargo, no es una fórmula exacta. La vida en casa evoluciona, cambia constantemente, al igual que lo hace el mundo que nos rodea. Y estos cambios afectan a la manera que tenemos de entender el hogar.

Con el fin de averiguar más sobre lo que piensan las personas sobre sus hogares en la actualidad, comenzamos este estudio formulando algunas preguntas fundamentales: ¿Qué significa el hogar para usted? ¿Qué necesita experimentar para sentirse en casa? Descubrimos que los hogares actuales aún inspiran sentimientos de comodidad, seguridad y pertenencia; necesidades esenciales que parecen ser constantes. Necesitamos que nuestros hogares nos protejan físicamente, es decir, con un techo sobre nosotros. Pero también necesitamos los aspectos emocionales de contar con un lugar al cual regresar. Para muchos de nosotros, el hogar es un refugio personal donde podemos descansar, volver a conectar con nosotros mismos y recuperar energía después del largo día.

Curiosamente, nuestros sentimientos son similares en todos los países. Las personas de todo el mundo usan palabras parecidas para describir la esencia de lo que constituye para ellas un hogar. Comodidad, sensación acogedora, relax y calidez se encuentran entre ellas. El hogar se describe como la sensación de ser uno mismo, de seguridad, de pertenencia e incluso se dice que el hogar es amor.

Cuando combinamos los estudios previos con las opiniones obtenidas de nuestra encuesta cuantitativa y nuestras experiencias al hablar con las personas en sus hogares, podemos comprender cómo quieren sentirse las personas en sus casas. Además, podemos ver lo que necesitan y cómo le dan significado a sus vidas a través de sus rutinas domésticas. Podríamos resumir que nuestro hogar deber ser: cómodo, seguro y familiar. Debe mantenerse un equilibrio entre las relaciones sociales, el amor y la pertenencia con el espacio para la privacidad, la intimidad y el descanso. Además, nos gusta que nuestros hogares sean personales y expresen quiénes somos.

Pero, ¿a qué desafíos se enfrentan estos sentimientos y qué necesidades tienen en nuestra nueva forma de vida? Para poder comprender la vida diaria en el hogar, queremos analizar las condiciones que hacen que cambien nuestros hogares. Para ello, debemos estudiar el desarrollo que trae consigo la vida en la ciudad y profundizar más sobre el impacto que tiene en nuestras vidas.

Echemos un vistazo a lo que constituye un hogar desde cuatro perspectivas básicas del hogar: emociones, relaciones, cosas y espacio.
SOBRE EL INFORME
En IKEA sumamos nuestros años de experiencia, así como los conocimientos y conclusiones sobre la vida en el hogar que obtuvimos a raíz de escuchar las necesidades y aspiraciones de nuestros clientes. Con este informe, La Vida en el Hogar, queremos compartir este conocimiento, despertar el interés y generar debate como mecanismo para mejorar la vida de las personas.

Este es el tercer año consecutivo que presentamos este informe (España participa por segunda vez). En ediciones pasadas, analizamos las rutinas matutinas como, por ejemplo, la costumbre de reunirse y desayunar en la cocina. En esta ocasión, se ha profundizado en lo que realmente constituye un hogar para las personas. Para ello, hemos realizado una encuesta cuantitativa en doce ciudades de diferentes partes del mundo en la que participaron más de 12.000 personas. La encuesta se ha realizado con la colaboración de la agencia sueca de investigación de mercados United Minds y las ciudades en las que se ha llevado a cabo han sido: Berlín, Londres. Moscú, Bombay, Nueva York, París, Shanghái, Estocolmo, Sídney, Toronto, Zúrich y Madrid. Por otra parte, además de utilizar nuestro background personal de anteriores estudios, hemos consultado a especialistas de diferentes áreas como la sociología, la psicología, la neurociencia y el diseño. Pero creemos que lo más importante e interesante del estudio reside en el hecho de haber hablado con personas.

El informe de este año se divide en dos partes. En la primera de ellas, compartimos las conclusiones extraídas de esta encuesta así como las conclusiones y valoraciones de los expertos consultados. En la segunda parte, desarrollamos y profundizamos una parte inédita de nuestra investigación anual que gira en torno al hecho de haber visitado y fotografiado diferentes hogares de cuatro ciudades distintas: Estocolmo, Bombay, Nueva York y Shanghái. A esta sección la hemos denominado testimonios de la vida real. Historias reales basadas en el plano emocional que aportan mucha luz sobre cuáles son los sentimientos, los pensamientos y las conductas y hábitos de las personas.
El espacio

Los sentidos, la cuarta
dimensión del hogar
El espacio físico no se limita a la estructura espacial que ocupa la vivienda sino que es además una experiencia sensorial de una gran importancia. Nuestros sentidos crean una imagen basada en la experiencia o lo experimentado en el entorno que nos rodea. Y para llegar a estas conclusiones, las sensaciones que nos produce el entorno en el que nos encontramos, el espacio físico de las cosas y del lugar que habitamos, tienen una importancia fundamental. A partir de aquí, la pregunta que se nos plantea es: ¿cómo podemos mejorar nuestra experiencia sensorial en el hogar para mejorar nuestra vida?
Tacto
EL LENGUAJE CORPORAL DE LOS OBJETOS
El tacto es el primer sentido que desarrollamos. Y el más intuitivo. Sin embargo, la pregunta que nos debemos hacer es ¿sabemos interpretar la dimensión táctil en nuestro hogar? o lo que es lo mismo ¿tenemos conciencia de lo que nos quieren decir estas experiencias táctiles en nuestro hogar? Una de las conclusiones que se pueden extraer de este nuevo estudio es el hecho de que características físicas como el peso, la textura o la temperatura de las cosas pueden influir en nuestro subconsciente, y de hecho lo hacen, a la hora de conformar una opinión. La conclusión es que inevitablemente, la apariencia de un objeto genera un significado emocional en cada uno de nosotros. Por ejemplo, las texturas ásperas pueden provocar que las relaciones sociales sean o parezcan más difíciles. Por otro lado, la madera aporta un mayor grado de confort y provoca que las relaciones sean más amigables. Sin embargo, otra de las conclusiones que arroja el estudio, a través de la opinión de la experta Marieke Sonnelvald, es que el contraste y la combinación de texturas nos provoca una percepción de estar más en contacto con lo que tenemos en casa y esto genera un mayor sentimiento de pertenencia.

En este caso sí que existe una conciencia sobre esta relación de sensaciones. Y esto lo podemos comprobar con la costumbre de cubrir con algo cualquier superficie áspera o rugosa con el fin de crear una sensación de mayor comodidad. Una de las conclusiones que podemos extraer de este estudio es que si tomáramos más conciencia de las sensaciones que nos provoca el tacto de las cosas y la experiencia sensorial que supone la apariencia de las mismas, podríamos adaptarlos para generar una mayor sensación de satisfacción en el hogar.


Vista
El 18% de las personas de nuestro estudio considera que su hogar es demasiado luminoso.
Luz en la oscuridad
Hay una tendencia generalizada a considerar que cuánto más luminoso, mejor. De hecho, la terapia lumínica se ha usado durante décadas y décadas para combatir la depresión y la fatiga emocional. Sin embargo, de lo que no somos tan conscientes es de que, por ejemplo, la urbanización acelerada que hemos experimentado en el último siglo trae consigo una mayor cantidad de luz durante una cantidad mayor de horas (muy relacionado con el ritmo de vida en las grandes ciudades). Esta sobreexposición dificulta a nuestro subconsciente a diferenciar entre el día y la noche, lo que provoca problemas de sueño y de descanso. Además, las grandes ciudades también tienen menor grado de luz natural. Y esto también tiene consecuencias negativas pues la luz natural nos hace sentirnos mejor, rendir más y descansar adecuadamente.

Continuando con el factor lumínico, como sucede en otros muchos aspectos de la vida, la variación parece ser importante. Investigadores de la Universidad de Stanford han descubierto que destellos cortos de luz durante la noche previenen el desfase horario. Por otro lado, otros estudios consideran que la llamada luz fría ayuda a la concentración por lo que es más adecuada para el estudio o el trabajo mientras que la luz cálida es más apropiada para relajarse. La pregunta que nos surge a raíz de este estudio es: ¿deberíamos prestarle mayor atención a la luz que ilumina nuestro hogar?


Audición
El 39% de las personas de Bombay quieren reducir el ruido en sus hogares para mejorar su bienestar.
Combatir el ruido con ruido
Una pieza musical o un ruido familiar pueden despertar algunas de las emociones más intensas y gratificantes en nuestro cuerpo. Sin embargo, nuestros hogares no solo están llenos de sonidos agradables. Las bocinas de automóviles, el tráfico, los vecinos y otros ruidos urbanos crean un ruido de fondo que a menudo alcanzan los 70 decibelios. El médico neurólogo Christopher Winter sugiere que, si bien no podemos detener los sonidos de la ciudad, sí podemos bloquearlos con un ruido repetitivo básico conocido como ruido blanco.

Cuando preguntamos a las personas encuestadas qué sonido asocian con sus hogares, las cosas más mencionadas fueron las voces o niños jugando. Pero para muchos es la música lo que constituye un hogar: El 65 % de la generación del nuevo milenio pone música para tener una sensación hogareña. Según la investigación, se ha descubierto que los jóvenes a menudo usan la música para convertir su habitación en su refugio; un hogar dentro del hogar. Considerando que lo que más anhelamos es más privacidad en el hogar, según lo manifestado por el 29 % de los encuestados del estudio, ¿sería conveniente que el resto de personas lleváramos a cabo esta práctica?
El 65% de toda la generación del nuevo milenio (entre 18 y 29 años de edad) pone música para tener una sensación hogareña, en comparación con el 49% de la llamada generación dorada (más de 61 años).


Olfato
El camino de regreso hacia nuestros recuerdos
Un olor en particular puede provocarnos la sensación de transportarnos en el tiempo hasta un momento concreto del pasado de una manera que ningún otro sentido puede hacerlo. Esto se debe a que el olfato es el sentido con mayor impacto sobre la memoria. Sin embargo, es el sentido que menos valoramos. Un estudio reciente indica que el 53 % de las personas de entre 16 y 22 años de edad y el 48 % de entre 23 y 30 años renunciarían al sentido del olfato si ello implicara que pueden conservar uno de sus dispositivos electrónicos.

En nuestra encuesta, el 40% afirma que sus hogares tienen un olor particular. Para algunos, la fragancia del hogar es distintiva y fácilmente reconocible; para otros, es difícil de definir. De cualquier forma, los aromas pueden ayudarnos a crear una sensación de familiaridad e intimidad.
El 40% afirma que sus hogares tienen un olor particular.


Gusto
El sentido olvidado del hogar
Pasamos de un enfoque estrictamente funcional a un plano totalmente emocional a la hora de ver nuestro hogar. Ya hemos visto ejemplos de cómo nuestros sentidos afectan a nuestra percepción del hogar. Pero, ¿cómo encaja el gusto en ese estudio? ¿Podemos crear una sensación o percepción de hogar a través del gusto?

El gusto puede estimular sentimientos de lo que anhelamos en el hogar: familiaridad, descanso y comodidad. Sin embargo, llevamos vidas muy agitadas y tenemos menos tiempo que nunca para cocinar. A menudo, la comida para llevar, el conocido take away, es la opción más fácil y funcional en nuestras ajetreadas vidas. En realidad no tenemos tiempo para sentarnos a comer juntos con la frecuencia que antes se hacía. Al mismo tiempo, el gusto es importante para crear nuestra percepción del hogar. En nuestro estudio, el 30 % respondió que ellos asocian un determinado alimento con el hogar, mientras que el 63 % cocina para crear una sensación de hogar. Cuando se les pregunta con qué sabor relaciona su hogar, una de las respuestas más comunes fue el sabor de la comida de mi madre. A partir de aquí, hay que preguntarse: ¿qué lugar ocupa la comida y el gusto en nuestras vidas y en nuestra casa en la actualidad?

ABRIÉNDONOS A LA CUARTA
DIMENISÓN DEL HOGAR
En la actualidad, la mayor parte de las casas han sido diseñadas para ser funcionales. Pero la construcción del sentimiento de un hogar va más allá de la funcionalidad y de la estética de los espacios donde vivimos. Para que un espacio realmente se convierta en un hogar, es necesario introducir una cuarta dimensión, o lo que es lo mismo, la dimensión de nuestros sentidos. Está demostrada nuestra capacidad cognitiva para relacionar un olor, sonido o sensación táctil específica con una sensación y así crear nuestra percepción, por ejemplo, del hogar. Los sentidos nos ayudan a encontrarle el sentido al mundo que nos rodea y tienen un fuerte impacto en nuestros estados de ánimo, emociones e incluso en nuestro comportamiento. De esto se infiere el hecho de que deberíamos dar mayor importancia al papel que juegan nuestros sentidos en lo referente a nuestras casas. Abrirnos a nuestros sentidos podría permitir una nueva comprensión de lo que es el hogar y de lo que podría ser.
Las cosas

DE OBJETOS A SUJETOS
Nuestras casas están llenas de cosas: libros, herramientas, ropa, decoraciones y muchas cosas más. Éstas nos ayudan a satisfacer necesidades diarias básicas. Pero también tienen un gran impacto en cómo nos sentimos, qué pensamos y cómo creamos un significado para nuestra vida. A medida que nos adaptamos a las nuevas formas de vida, ¿cambiarán también nuestros puntos de vista sobre todos estos objetos domésticos?
El 43% piensa que las cosas que les permiten hacer lo que aman o que desean son las más importantes.


EMOCIONARSE CON LAS COSAS
El 16% manifiesta que no tendrían ningún problema en deshacerse y reemplazar todas las cosas que tienen en sus casas.
EMOCIONARSE CON LAS COSAS
Seguro que a muchos de nosotros nos es familiar o sabemos lo que significa la frase tenemos demasiadas cosas: cajones que no cierran, armarios repletos y habitaciones llenas de juguetes. Sin embargo, cada vez compramos más cosas nuevas, mientras que la tendencia es vivir en espacios cada vez más pequeños. Según nuestro estudio, más del 20 % de las personas de todo el mundo compra algo nuevo para su hogar cada semana. Desde IKEA y a través de este estudio pensamos que, no solamente por el hecho de que las viviendas cada vez sean más reducidas sino también por el impacto medioambiental que supone, sería muy positivo analizar este hecho y aportar un nuevo enfoque a este punto.

En este caso, no se trata solo de tener menos cosas o de organizarlas mejor. Se trata más bien de aportarle un valor más emocional que funcional a los objetos que tenemos en casa. Curiosamente, esta percepción parece ser especialmente fuerte para la generación del nuevo milenio, que dan más valor al arte o al diseño (con connotaciones más emocionales), mientras que la gente de más edad prefiere cosas prácticas. Independientemente de la edad, parece lógico pensar que un enfoque más racional respecto a las cosas que poseemos sería una forma de dar una vuelta a la relación que tenemos con las cosas en el hogar.


LOS OBJETOS COMO FACILITADORES
LOS OBJETOS COMO FACILITADORES
Usamos nuestros objetos favoritos para disfrutar de un café con nuestras parejas, para estar cómodos cuando vemos una película o para relacionarnos con otras personas a través de, por ejemplo, la música. De hecho, las cosas que más nos importan parecen ser aquellas que nos permiten hacer lo que anhelamos, al menos es lo que dice el 43 % de los encuestados en nuestro estudio. Otros estudios sustentan está afirmación e indican que somos más felices cuando compramos cosas para hacer algo que cuando las compramos por el mero hecho de poseerlas.

Es evidente que el plano funcional de las cosas es fundamental e inevitable: una mesa no es solo un objeto hermoso o práctico, sino que facilita las reuniones sociales en el hogar. En esta nueva era de la experiencia, el valor de un objeto no es el resultado de un análisis objetivo. En vez de ello, la forma en que apreciamos las cosas parece estar vinculada, en un nivel más profundo, con nuestras necesidades personales y con los sueños de cómo queremos vivir nuestras vidas. ¿Podríamos, tal vez, encontrar nuevos usos para nuestras cosas analizando cómo hacen sentirnos y comportarnos?


LA SENSACIÓN DE IR CONSTRUYENDO NUESTRO HOGAR
LA SENSACIÓN DE IR CONSTRUYENDO NUESTRO HOGAR
Nuestro hogar lo vamos construyendo continuamente. Ya sea comprando unos cojines, colocando una fotografía de un viaje o pintando una silla para darle una segunda vida, lo que estamos tratando de hacer es mejorar la percepción que tenemos de nuestro hogar. Además, en la actualidad, cada vez son más las personas que valoran el hacerlo tú mismo. En el presente estudio, el 37% de los encuestados afirma que disfruta rehabilitando o modificando las cosas de su casa. De hecho, incluso se infiere que estas personas se sienten más satisfechas con sus vidas.

Desde un punto de vista más científico, algunos investigadores afirman que no se trata de la modificación en si misma sino del hecho de interactuar con nuestros objetos, de cuidarlos. En este sentido, este efecto de cuidado queda demostrado en el uso de muñecas para el tratamiento de la demencia en algunos asilos. A los ancianos residentes se les entregan muñecas de plástico para que las cuiden. El resultado es un descenso de la ansiedad y la agresividad. Como conclusión, parece que el cuidado y mantenimiento de las cosas que nos rodean nos aportan mucho beneficio, no solo a nivel de ahorro, sino también en lo relacionado con nuestra salud y con nuestro bienestar.

LAS COSAS EN EL HOGAR
En cierto sentido, vivimos a través de los objetos. Hay una proyección de nuestra identidad y de nuestra personalidad en las cosas que tenemos en casa. Como ya hemos visto en los puntos anteriores, de todas las cosas que tenemos, las que más valoramos son aquellas que traspasan la mera funcionalidad y, aún más, las que nos permiten interactuar. Estas últimas nos ayudan a crecer como seres humanos. Este significado que le damos a las cosas que nos rodean también ha cambiado a lo largo del tiempo y continúa en evolución. De hecho, se piensa que hay una correlación entre este uso más simbólico de las cosas y el hecho de estar acostumbrados a vivir en espacios más reducidos. Al igual que en los anteriores puntos, dar importancia al valor y el significado de las cosas que nos rodean nos puede ayudar a mejorar nuestra vida diaria.
Relaciónes

EL INDIVIDUO MULTICONECTADO
Las relaciones son una de las partes más importantes del hogar. Casi la mitad de las personas de nuestro estudio (el 48%) coinciden en que el hogar es donde tienen lugar sus relaciones más importantes. No obstante, el estilo de vida de las ciudades modernas, los ritmos de vida motivados por el trabajo y el entorno, los nuevos modelos de vida o, incluso, el uso de las nuevas tecnologías pueden cambiar la noción que tenemos de nuestro hogar. Ahora cabe preguntarse, ¿cómo afectan todos estos factores en las relaciones que tenemos en casa?
El 48% coincide en que el hogar es donde tienen lugar sus relaciones más importantes.
UN HOGAR QUE CAMBIA
UN HOGAR QUE CAMBIA
Madre, padre e hijos. Durante mucho tiempo ésta ha sido la imagen estándar de la estructura de un hogar. Sin embargo, la realidad es muy diferente. La cantidad de hogares con un solo inquilino crece rápidamente en todo el mundo y la sociedad se aleja de estas estructuras familiares tradicionales. Estos cambios vienen dados en parte por los factores que señalábamos en el anterior punto. Durante el último siglo se ha experimentado un aumento exponencial de migración a las grandes ciudades, por lo que han proliferado las viviendas más reducidas, incluso el envejecimiento de la sociedad también influye en estos cambios del concepto de hogar.

Pero sobre todo, lo que se percibe es un cambio en los valores de la sociedad. En la actualidad, las necesidades y los sueños individuales de las personas se han vuelto más importantes que nunca. Es curioso como, a pesar de que haya una tendencia clara a vivir en la ciudad, parece que queremos mayor intimidad y mayor espacio para nosotros mismos. Nos hemos vuelto más individualistas. Esto nos ha llevado a buscar nuevos modelos familiares. Y con ello, nuevos tipos de viviendas que se adapten a estos nuevos modelos. Por ello, nos preguntamos, ¿veremos aún nuevos modelos de viviendas y de hogares en el futuro? La respuesta parece ser que sí.


INCREMENTO DE LAS RELACIONES
En Shanghái, el 49% piensa que es más importante tener una buena conexión de wifi que tener espacios para reuniones sociales en el hogar.
INCREMENTO DE LAS RELACIONES
Pasamos cada vez más tiempo conectados y las redes sociales se han convertido en un lugar importante para nuestras relaciones. Ya no es posible separar nuestra vida digital de nuestra vida real; ambas se complementan e influyen recíprocamente. Es evidente que el cambio de las plataformas en las que desarrollamos nuestras relaciones sociales también afecta en cómo observamos nuestros hogares. Por ejemplo, nuestro estudio muestra que el 23 % piensa que es más importante tener una buena conexión wifi que tener espacios para reuniones sociales en el hogar.

Asimismo, el 19% considera que es más importante mantenerse en contacto con los amigos de forma online que invitarlos a sus casas. Éste es un indicador claro de que la tecnología tiene un impacto trascendental en nuestros comportamientos, necesidades y valores en lo referente a las relaciones en el hogar. Antes de que la tecnología tuviera tanta importancia, el centro de las reuniones sociales solía ser la comida. En la actualidad, es más común comer solos pero, a la vez, nos comunicamos con nuestros amigos de forma online.


EL HOGAR COMO REFUGIO
El 25% elegiría pasar una hora solo si tuviera ese tiempo libre de más.
EL HOGAR COMO REFUGIO
Nuestro estudio muestra que el espacio privado es la prioridad principal para las personas cuando se les pregunta qué harían para mejorar sus hogares. Esta preocupación está relacionada con el hecho de que ha aumentado la necesidad de compartir vivienda con otros y que nuestros hogares están abiertos no solo a nosotros sino a otras personas nuestros hogares están abiertos no solo a nosotros sino a otras personas.

El precio de la vivienda ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas. Esto ha provocado que las personas se vean obligadas a alquilar, por ejemplo, una habitación de un piso a un propietario. El tener que someterse a estas nuevas estructuras de poder ha provocado que las personas demanden un mayor grado de privacidad y de intimidad, al fin y al cabo es la búsqueda de un lugar propio.

LA VIDA EN CASA EN
UN MUNDO INTERCONECTADO
Ya hemos visto que las relaciones son una parte fundamental del hogar. Nuestro estudio muestra que los sentimientos positivos sobre el hogar aumentan cuando las personas viven juntas. Y cuanto mayor sea el grupo familiar, mayor es el sentimiento de pertenencia. Al mismo tiempo, tenemos un deseo incuestionable de privacidad. Y en este sentido, juegan un papel fundamental las nuevas tecnologías. Gracias a nuestra vida digital podemos crear una habitación virtual y usarla para crear privacidad. Posiblemente esta sea una forma de lidiar con la paradoja a la que apunta nuestro estudio: deseamos tener más privacidad en casa, pero al mismo tiempo queremos fomentar relaciones en ella, ya que son las que realmente crean un hogar. En nuestro estudio, descubrimos que los modelos de relaciones sociales en el hogar están cambiando a la vez que cambian todos los factores que hemos visto. En este sentido, nos preguntamos, ¿qué relevancia tendrá esto en un futuro? ¿Hacia dónde evolucionará el hogar de este nuevo individuo interconectado?
El lugar

LA EXTENSIÓN DEL HOGAR
Conocemos lo que quiere decir no hay nada como estar en casa. Pero ¿dónde se encuentra exactamente ese lugar? Con este estudio, hemos descubierto que pocas personas relacionan su hogar con un lugar geográfico concreto. Y también que muchas de ellas salen precisamente de su residencia para sentirse en casa. El hecho de compartir vivienda, de vivir en alquiler o que nuestra casa sea pequeña hace que busquemos alternativas para satisfacer la necesidad de sentirnos en casa.
El 38% considera el barrio donde vive como parte de su hogar.


EL HOGAR FUERA DE CASA
El 11% de la generación del nuevo milenio se siente más “en casa” dentro del trabajo o del colegio que en sus hogares.
EL HOGAR FUERA DE CASA
Actualmente, muchos espacios públicos, como cafeterías, hoteles y restaurantes están diseñados para estimular los sentimientos que fluyen en la vida en el hogar como familiaridad o intimidad. También vemos que cada vez son más las personas que trasladan actividades que solían realizarse en casa a otros lugares. El modelo de vida moderno hace difusa la línea que divide a nuestros hogares de otros lugares. Esto cobra especial relevancia para nuestros lugares de trabajo, donde algunas oficinas incluso parecen y funcionan como segunda casa. En una época donde muchos de nosotros solo necesitamos un ordenador portátil para trabajar, las exigencias y las funciones de nuestros hogares cambian de la misma forma que lo hacen los lugares de trabajo. En la actualidad, una casa debe ser un lugar de trabajo, de esparcimiento y de privacidad.

El aumento de los servicios de alquiler de viviendas para, por ejemplo, etapas vacacionales es otro ejemplo de nuestra necesidad de sentirnos en casa. En nuestro estudio, descubrimos que la razón principal por la que querríamos quedarnos en la residencia privada de otra persona en lugar de ir a un hotel es que pensamos que una casa es más acogedora.


EL RESURGIMIENTO DE LOS BARRIOS
El 42% se siente más en casa fuera de su residencia real.
EL RESURGIMIENTO DE LOS BARRIOS
Vivimos más cerca unos de otros que antes. Sin embargo es poco habitual conocer el nombre de los vecinos de la casa de al lado. Al mismo tiempo, existen fuertes tendencias de resurgimiento de los barrios. Tratamos de reconstruir aspectos que parecen haberse perdido con la urbanización: el sentido de pertenencia, la confianza y la protección que vienen asociadas a la sociedad pequeña.

En muchas partes del mundo, se presentan iniciativas para intentar crear comunidades más sociales. La industria de la construcción apunta hacia estos modelos. Actualmente, se construye mucho pensando en crear zonas comunes, sobre todo orientadas al entorno infantil (como parques de recreo o jardines) dentro de las urbanizaciones, donde los vecinos pueden socializarse y relacionarse con el resto de la comunidad. Lo que indica que el sentimiento de hogar se está extendiendo más allá de las cuatro paredes de la vivienda.


LO TEMPORAL ES PERMANENTE
LO TEMPORAL ES PERMANENTE
Hay una tendencia mundial a tener una vida cada vez más dinámica y móvil. En las ciudades, muchos nos mudamos de casa con más frecuencia de la que nos gustaría. Los factores que lo motivan son diversos: el elevado precio de la vivienda, el trabajo, etc. En este sentido, una de las realidades sociales es que uno de los mayores problemas es el aumento de la inmigración forzosa.

Los distintos conflictos sociales y desastres naturales que se producen en muchas partes del mundo obligan a las personas a abandonar sus hogares. De este modo, se pierden todos los aspectos que definen un hogar: el espacio, los objetos y pertenencias, las relaciones y un lugar físico al que llamar hogar. La Fundación IKEA puso en marcha su programa de ayuda a los refugiados en 2015, para mejorar su calidad de vida y ayudarles a crear esas sensación de hogar. En este sentido, también colaboró construyendo las viviendas posteriores al tsunami fabricadas con materiales locales.

EN CUALQUIER PARTE
El hogar no se limita al espacio físico, continúa más allá de las cuatro paredes de una residencia. Los sentimientos y las emociones que nos aporta nuestro hogar como la seguridad, comodidad, pertenencia y familiaridad pueden encontrarse en muchos otros lugares. Las necesidades, emociones y actividades que hasta ahora se habían desarrollado dentro de nuestra casa podemos encontrarlas fuera y esto lo que hace es extender el hogar a otros lugares. Los barrios y las ciudades nos ofrecen lugares nuevos donde sentirnos cómodos, estar relajados y ser nosotros mismos. El reclamo de más espacios públicos consiste en esto. Además, la carencia de privacidad en nuestra propia casa incita más esta búsqueda. ¿Cómo redefinimos el hogar cuando las necesidades emocionales y prácticas del hogar deben ser satisfechas en otros lugares? ¿Es posible reemplazar el sentimiento de refugio y de seguridad con otras soluciones? Conocer el enfoque en las necesidades humanas básicas podría ser una buena forma de reinventar lo que realmente es el hogar.
Conclusiones

EL HOGAR: UN CAMINO INFINITO
La forma en que diseñamos, construimos y vivimos en nuestra casa es el reflejo del mundo que nos rodea. Nuestros sentimientos, aspiraciones y necesidades diarias son continúas y están en constante evolución y cambio. Además, las nuevas formas de vida, la tendencia a la movilidad y el dinamismo, así como los cambios en los valores sociales y en los estilos de vida nos obligan a satisfacer muchas de estas necesidades de forma diferente y en lugares distintos a los de antes.

Factores como el precio de la vivienda y la tendencia a los espacios más reducidos afectan a nuestra forma de entender, de encontrar y de formar un hogar. Algunas de las rutinas que hasta el momento habían estado relacionados con el hogar ahora se buscan fuera de las cuatro paredes de nuestras residencias. La línea entre lo público y lo privado se vuelve cada vez más delgada y más difusa.

Las nuevas estructuras familiares que tienden hacia el individuo y el individualismo se contrarrestan con la irrupción de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. Este uso de las nuevas tecnologías hace que podamos estar solos y a la vez conectados con nuestro entorno. Ésta es una de las principales características del ciudadano de hoy en día. De hecho, el hogar debe proporcionar este equilibrio entre la privacidad y el lugar donde se entablan relaciones sociales, tanto en el plano físico como en el digital.

El tener viviendas cada vez más pequeñas es lo que provoca la necesidad de crear un nuevo enfoque sobre las cosas que tenemos en casa. Pasamos de apreciar las cosas en sí mismas a valorar las experiencias que éstas nos brindan. En esta nueva era, las cosas que son importantes para nosotros son aquellas que nos permiten hacer lo que nos gusta o lo que queremos.

Otra de las conclusiones más destacables de este estudio es que el valor que le damos a las cosas y a los objetos que tenemos en casa traspasa lo material. Debemos ser conscientes de que debemos conectar con el mundo de las emociones más allá del plano físico. Y esto nos puede permitir llegar a formar un hogar de una manera más personal y satisfactoria.

Independientemente de cómo definamos lo que constituye un hogar, lo que importa es que reflexionemos sobre cómo los cambios en el mundo que nos rodea tienen un impacto en nuestras vidas en el hogar. Es importante que tratemos de usar ese conocimiento para satisfacer nuestras preferencias y necesidades personales. Para nosotros en IKEA, este informe es solo el comienzo de este camino. Si deseamos comprender realmente lo que constituye un hogar, debemos visualizarlo como un camino interminable, en constante evolución y cambio. Con este informe, hemos querido compartir algunas de las ideas sobre cómo las personas se sienten en sus hogares hoy en día, que es lo que necesitan y cómo plasman sus vidas y sus personalidades en ellos. Sin embargo, a medida que cambie el mundo que nos rodea, también cambiará nuestra vida en el hogar. Por ello, seguiremos investigando lo que significa hogar con el fin de mejorar nuestra idea de negocio y poder mejorar la vida de las personas.
Testimonios de la vida real

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO LAS RELACIONES CON LO QUE LLAMAMOS HOGAR
En IKEA visitamos miles de hogares cada año. Cuando entrevistamos recientemente a personas en Estocolmo, Shanghái, Bombay y Nueva York, queríamos saber cómo perciben y gestionan las necesidades privadas y las de ámbito social. Nuestra encuesta reveló que el espacio privado es la prioridad principal para mejorar el bienestar de las personas. Al mismo tiempo, casi la mitad de los encuestados piensa en su casa como el lugar donde tienen sus relaciones más importantes. La aspiración de tener un espacio privado e íntimo y un espacio más social es una de las conclusiones más claras. También es significativo que hay una mayor cantidad de personas que vive en el mismo espacio lo que hace que esta cuestión sea un tema de actualidad más que nunca.

El desequilibrio entre lo público y lo privado provoca que las personas se frustren. También observamos que, a pesar de las dificultades y de los nuevos modelos de vida, las personas encuentran formas nuevas para adaptarse y conseguir tener un espacio privado y, a la vez, social. Algunos de estos hábitos son tan comunes y corrientes que a las personas nunca se les ocurriría reconocerlos en una encuesta. No obstante, son signos de que nos estamos adaptando a una forma de vida nueva y más dinámica.

Al analizar las declaraciones y opiniones de las familias y los grupos familiares que visitamos, descubrimos dos necesidades emocionales: el yo y el nosotros. El yo se relaciona con el individualismo y lo personal: un santuario, un lugar de descanso, donde realizar las actividades que exclusivamente se tratan de uno mismo. El nosotros se relaciona con las actividades con otros: fomentar y construir relaciones y pasar tiempo con la familia y los amigos.

Buscar y encontrar el tiempo y el espacio para cubrir las necesidades del yo y del nosotros, que algunas veces se contraponen dentro del mismo hogar, puede ser complicado. Con frecuencia, hacemos concesiones cuando vivimos con otra persona. Por supuesto, la convivencia con otras personas puede ser algo positivo, como lo es el sentimiento de alegría que se experimenta al regresar a casa del trabajo y encontrarse con los niños o con la pareja, o el sentimiento de pertenencia cuando se disfruta de una cena espontánea junto con un compañero de piso.

Entonces, ¿cómo conseguimos el equilibrio necesario para conciliar el yo y el nosotros? ¿Cómo se crean soluciones para combinar ambos? A continuación encontrarás una pequeña muestra de lo que nos comentaron las personas durante nuestras visitas a los hogares.
MILIND, vive con su esposa, dos hijos adultos y la abuela
“Cuando mi padre era joven, en su familia vivían alrededor de 50 personas en la misma casa. Había tantas personas en la casa que era imposible tener una comida juntos. Entonces, los niños comían primero, después los hombres y después las mujeres”.
PASCAL, vive en una residencia universitaria con otro estudiante en Shanghái
“Cada vez que alguien abre la puerta puede encontrarme durmiendo. Esto es muy incómodo. Además, mi compañero de habitación habla muy alto cuando llama a su novia cada noche. El motivo por el cual vivo aquí es que es muy barato”
HENRIK, vive con su esposo y un bebé, Estocolmo
“El hecho de que mi ordenador se conecte al wifi automáticamente, sin solicitar contraseñas, y que actualice podcasts, etc. es para mí una sensación de hogar”
FENG WANG WEI, vive con su esposa, padres y un hijo de edad preescolar, Shanghái
“Sería muy diferente vivir sin zonas para reuniones sociales en casa. Podríamos dejar de invitar a las personas a que vengan o bien podríamos salir y pasar tiempo con ellos. Podríamos hacerlo pero nos daría muchísima pena. La casa sería solo un lugar de descanso”.
JULIETTE, vive con una amiga y dos perros, Shanghái
“Lo más importante para mí en el hogar son las personas y los animales, concretamente los perros. Cuando mi compañera de piso viaja y los perros no están aquí, se me hace muy aburrido. Podría vivir sola, pero no por un largo período de tiempo”.
MATTHEW ,vive con su esposa y un niño pequeño, Nueva York
“El balcón es mi lugar especial. A veces paso tiempo en el balcón, simplemente para poder estar solo. Aunque podemos seguir viéndonos, me aporta una sensación de intimidad. Ella ve la televisión, mientras yo puedo tomarme un whisky o fumarme un cigarro”.
NORAH, vive con su novio, Estocolmo
“Tenemos mucho en común por lo que no sentimos la necesidad de estar solos. Siempre estamos haciendo cosas que queremos cada uno, pero las hacemos juntos. Esto es lo que hacemos para relajarnos. Pero a veces lo peor es vivir en un espacio reducido y por ello nos gustaría tener un piso con dos ambientes, para no tener que molestarnos uno al otro. Por ejemplo, una vez me senté a trabajar en el suelo del baño durante toda la noche para no molestar a Andreas”.
GLENN, vive con tres compañeros de piso, Nueva York
“La capacidad de ser una persona sociable es muy importante y hemos organizado muchas fiestas aquí. La terraza de nuestra casa es muy práctica para las fiestas”.
DAISY, vive con su esposo y un niño de edad preescolar, Pekín y Shanghái
“Podemos recibir como mucho a cuatro o cinco personas en nuestra casa en Shanghái. La casa la tenemos más como un lugar para los amigos cercanos y la familia. Cuando quedamos con otras personas, comemos en restaurantes”.
FREDRIK, vive con su esposo y un bebé, Estocolmo
“Para mí es importante tener espacio para el aspecto social y también una zona para la intimidad. En mi casa de los sueños tendría un espacio para reuniones sociales donde pudiera invitar a otras personas a cenar, así como una zona más privada. Si fuera el anfitrión de una cena, me gustaría poder ofrecerles después a todos un sillón donde descansar o un espacio donde puedan relajarse. La forma en que vivimos en la actualidad no nos ofrece tantas opciones ya que hemos elegido vivir en el centro de la ciudad. Esto significa que vivimos en un sitio pequeño. Puede ser un poco agobiante el hecho de tener que volver a ordenar el salón cada vez que vienen amigos a cenar. Sin embargo, prefiero vivir en un espacio reducido en el centro de la ciudad que tener un espacio más amplio y vivir fuera de ella”.
AMBER, vive con su pareja, Nueva York
“El baño es el único espacio privado de este piso. Si quiere ver televisión y yo quiero hablar por teléfono, me meto en el baño. Estamos pensando hacer una remodelación para tener un poco más de privacidad. Quizás una pared temporal que podamos instalar cuando la necesitemos”.
FENG WANG WEI, vive con su esposa, padres y un hijo de edad preescolar, Shanghái
“La falta de privacidad es probablemente mi frustración principal a la hora de vivir así. Los hábitos de convivencia de mis padres son diferentes de los míos y si tuviera que elegir, construiría una habitación específica para mi hijo. Esto también haría que fuera más fácil para mí tener intimidad. Cuando mi hijo sea más mayor, podremos mudarnos a nuestra propia casa, pero por ahora tenemos que vivir con mis padres para que ellos puedan cuidar de mi hijo cuando mi esposa y yo estamos en el trabajo”.
YAN CHENHAO, vive solo, Shanghái
“Cuando mi novia o algún familiar viene de visita me hace sentir diferente. Cuando hay alguien en casa que me espera, tengo más ganas de volver a casa más temprano en lugar de quedarme a trabajar hasta tarde”.